miércoles, 29 de septiembre de 2010

Agricultores Diaguitas

La región de los valles transversales, entre los ríos Copiapó  y Choapa, estaba habitada por pueblos llamados diaguitas, aunque entre ellos solo parecen existir similitudes en los modos de vida, ya que se dedicaban a la agricultura, ganadería y minería.
Cada valle poseía independencia política, y quizás tenía su propia lengua. Estaba dividido en dos secciones: la de arriba, hacia la cordillera, y la de abajo, hacia el mar, con sus respectivos jefes o señores, siendo el más importante el de la mitad de arriba, por cuanto podía controlar el acceso a los recursos hídricos. Este tipo de organización recibe el nombre de sociedad dual y pudo ser impuesta por los incas cuando los conquistaron, alrededor del 1470 d.c.
Sus cultivos, realizado en el fondo de los valles e irrigados por los canales artificiales, eran similares a los de los atacameños, aunque en Copiapó y Huasco sembraban algodón, con el cual confeccionaban camisones sin mangas para cubrir sus cuerpos. A veces los hacían de lana de llama, animal que posiblemente también fue introducido por los incas.
Su ganadería era trashumante; es decir, en verano la llevaban a pastar a la cordillera y en invierno a la costa, dónde proveían de peces, mariscos y cazaban animales marinos. Eran grandes comedores de perdices y guanacos.
Las aldeas eran pequeñas. Sus casas estaban hechas de ramas recubiertas con barro y el techo de paja. Debido a lo perecible del material,  hoy casi no hay rastros de ellas. Almacenaban maíz y otros alimentos en bodegas subterráneas, cuyas paredes cubrían con una gruesa capa de cerámica.
Se desconoce cuáles eran sus ideas religiosas, pero el cuidado que ponían al enterrar a sus muertos indica que pensaban en la existencia de una vida extraterrenal, y quizás en buenos y malos espíritus.
Los primeros diaguitas sepultaban los cadáveres en tumbas a escasa profundidad, rodeándolos de piedras por los cuatro costados. Al interior del rectángulo dejaban cántaros con alimentos y otras ofrendas. Después abrieron tumbas más profundas, protegiendo el cuerpo del difunto con losas de piedra colocadas en forma inclinada. Por último, lograron confeccionar verdaderos ataúdes  de piedra, acompañándolos de alimentos y diversos utensilios. Gracias a la buena preservación de los esqueletos, se sabe que eran altos, comparados con sus vecinos atacameños y mapuches. La estatura media de las mujeres era de 1,65 metro, y la de los hombres 1,70 metro. Los españoles registraron que los diaguitas tenían rostros bien parecidos y buena musculatura.
Eran expertos artesanos metalúrgicos, y a los adornos de oro y plata incorporaron piedras semipreciosas como turquesa y lapislázuli; pero, ante todo, destacaron en la confección de cerámica. Sus vasijas, decoradas con motivos geométricos en rojo, blanco, amarillo y negro, son las más hermosas del Chile prehispano, después de las de Arica, sobresaliendo algunas que, por su forma, se llaman jarropato. De los incas adoptaron el aríbalo, jarrón de cuello angosto y cuerpo ovalado que termina en punta.
Eran poco numerosos, por lo que la conquista inca, y luego la española, los exterminó en menos de 50 años. Esa es la razón del limitado conocimiento que existe sobre ellos.

7 comentarios:

  1. no niño no voy a escribir toda esta cosa -.-!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. pobre... que asco de persona

      Eliminar
  2. Gracias,me sirvió mucho para el trabajo de mi hijo.Paulina.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. mal ejemplo de madre creo yo

      Eliminar
    2. seguro una pequeña ayuda no hace mal a nadie

      Eliminar
  3. el trabajo de tu hijo, paulina? le haces la tarea?

    ResponderEliminar
  4. jajajaja & qe tiene eso ? dejala nomas seguro nunca ayudas tu hijo a buscar informacion

    ResponderEliminar